Monterrey y la escala humana / Por Libertad Chavez-Rodriguez 

Regreso a Monterrey después de tres semanas en el extranjero. La ciudad me parece descomunal e inaccesible tras recorrer pequeñas ciudades alemanas a pie y en bicicleta, en autobuses y tranvías panorámicos, en ferris que usan los ríos como rutas de transporte. 

También los temas de sobremesa que allá se abordaron se tornan aquí lejanos, entre ellos: la imperante necesidad de la descarbonización ante el inminente cambio climático –tras la experiencia de un verano inusitadamente caliente y seco, la creciente mala fama de la carne y los lácteos por las altas emisiones de gases de efecto invernadero que implica su producción–, la leche de avena nivel «barista» se hizo omnipresente en cada casa y en cada cafetería; más los esfuerzos de las familias por reducir su consumo de energía y agua caliente. Todo lo anterior estrechamente relacionado con la preocupación por la guerra entre Rusia y Ucrania y la incertidumbre del suministro energético ante el probable crudo invierno que se avecina.

La contaminante y abusiva industria de la carne y lácteos. Imagen tomada de internet.

En el buzón de correo electrónico me esperaban dos amables invitaciones a eventos sobre las problemáticas de la ciudad. Una por parte de la Academia Nacional de Arquitectura Capítulo Monterrey (https://www.anamty.org), para participar en el «10º  Foro Metropolitano – Mes de la ciudad», correspondiente a su sesión 286, que se realizó el pasado lunes 3 de octubre. En la sesión se presentaron los resultados de las mesas de trabajo en torno a temas urbanos relativos a la ciudad de Monterrey, por urbanistas, arquitectxs y expertos locales. Cabe mencionar que el evento coincidió con el Día Mundial del Hábitat 2022, este año bajo el tema “Cerrando la brecha. No dejar a nadie, ni ningún lugar, atrás”, el cual «aborda el problema de la creciente desigualdad y los desafíos en las ciudades y los asentamientos humanos. Es una llamada de atención sobre las crecientes disparidades y vulnerabilidades exacerbadas por las crisis de la triple «C»: COVID-19, clima y conflictos». 

A propósito de desigualdades, en particular encontré sugerente la exposición de resultados de la mesa de trabajo sobre identidad y patrimonio, en la que varios ponentes criticaron los numerosos desarrollos verticales, por romper con la escala humana y con la escala urbana, en particular en el centro de Monterrey. «En arquitectura se entiende la escala humana como la proporción del espacio acorde con las dimensiones humanas, teniendo en cuenta a quién sirve y quién habitará ese espacio». Se parte de un ser humano promedio, el cual interactúa con su entorno en función de sus dimensiones, capacidades y límites físicos, y al cual idealmente se escalan edificios, viviendas e infraestructura urbana. Aunque desde una postura crítica, la definición de dicho ser humano promedio es debatible, pues difícilmente considerará las necesidades inherentes a los trabajos reproductivos y la movilidad del cuidado, realizados mayoritariamente por mujeres, pero cuando menos proporciona una base mínima elemental. Y quedan las preguntas, ¿a quiénes sirven esos edificios desproporcionados? ¿Quién habitará esos espacios?

¿Cuál será la escala humana de Vía Zócalo? La arquitecta Velázquez en el foro de Arquitectura. Foto: Libertad Chavez-Rodriguez

En la misma mesa, la arquitecta y restauradora urbana Selene Velázquez, hizo hincapié en la privatización y elitización de las vistas a las montañas de la ciudad, como impacto negativo de la verticalidad en la identidad regiomontana. Asimismo, en la mesa también se cuestionaron los impactos del crecimiento horizontal desmedido y continuado en los municipios de la zona metropolitana de Monterrey, tanto en el bienestar de las personas como en el desarrollo urbano, en términos de las capacidades de cubrir sus demandas de accesibilidad y servicios urbanos. Finalmente se destacaron las estrategias de algunas ciudades de optar por densidades medias en sus centros urbanos e incluso en zonas periféricas, con edificios de máximo cuatro pisos con zonas de convivencia y esparcimiento al interior, al estilo de los conocidos Condominios Constitución en el centro de Monterrey, aunque se refirieron algunos obstáculos de la política y normatividad de vivienda en torno a tales soluciones. 

La segunda invitación se trata del Simposio Internacional «El futuro de las ciudades. Cruzando miradas», organizado por el Tecnológico de Monterrey y la Embajada de Francia, a realizarse justo hoy y mañana, 11 y 12 de octubre. El encuentro busca abrir un espacio de diálogo entre Francia y México, con representantes de gobierno, academia y empresas, sobre los retos que enfrentan las ciudades y las oportunidades para mejorar la calidad de vida urbana. Será un ejercicio interesante y esperemos que los resultados se den a conocer ampliamente.

En fin, se trata solo de dos ejemplos de los muchos foros, simposios, seminarios y talleres sobre el tema de la ciudad de los que ha sido sede Monterrey en los últimos meses. Lo anterior llama la atención y a la vez podría precisamente explicarse por la urgencia de la búsqueda de soluciones a sus problemas como ciudad.

Entre discursos y realidades: el futuro vertical contiguo a esta antigua casona. Foto: Restaurika

Aun sin conocer los resultados particulares del simposio que inicia hoy, y sin poner en duda su urgencia e importancia, me atrevo a cuestionar: ¿Cuál es el efecto de tantas reflexiones y propuestas para Monterrey y su área metropolitana? ¿Existe voluntad política que alcance el nivel de implementación de estas discusiones en nuestra ciudad? Y más aún, ¿podremos dejar de ser indiferentes como habitantes de esta metrópoli y organizarnos para ejercer nuestra ciudadanía y exigir nuestro derecho a la ciudad?

11 octubre 2022

 libertadchavez@ciesas.edu.mx


** Portada: «La verticalidad no genera barrio», intervención anónima en el edificio Barrio.W, uno de los que se elevan en el centro de Monterrey. Foto compartida por Restaurika.

Un comentario

  1. Cierto, nos gana el afán del más grande, alto, novedoso, único, precio muy alto que pagarán las futuras generaciones por nuestros desfilfarros, cuidado con la novedad de la ciudad compacta que luego se vuelve injusta
    Excelente reflexión Dra. Chávez
    Un abrazo

    Me gusta

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s