La primavera obrera mexicana / Eleocadio Martínez Silva

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La sociedad mexicana ha destinado una enorme energía social para la democratización del país. En buena parte del siglo XX la lucha social transcurrió por la búsqueda de la autonomía sindical. Sin embargo, los diferentes gobiernos del régimen posrevolucionario impusieron su dominio instaurando un sistema corporativo: que para el caso mexicano significa un sistema de representación de intereses para limitar la articulación de los intereses de las clases subordinadas mediante el control estatal de los líderes de los sectores, quienes por su lado deben de garantizar que sus afiliados voten por el partido oficial (Brachet, 1992).

En la década de los ochenta los trabajadores se replegaron de la lucha sindical dirigiendo su energía social, junto a la de una gran coalición social, a la lucha por lograr la democratización de la cúspide de la vida política del país construyendo instituciones que brindaran certeza de que los votos cuentan y se cuentan bien: todo con la promesa de que la democratización política en la cúspide impactaría en todos los ámbitos de la vida social (sindicatos, universidades, empresas y familias). Sin embargo, los resultados fueron magros: además de la continuidad de los fraudes electorales (2006 y 2018), con el aval del Instituto Nacional Electoral (INE), antes IFE, la democratización de las universidades y sindicatos no llegó.

Las presidencias de Vicente Fox (2000-2006), Felipe Calderón (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018) refrendaron el pacto corporativo con la Confederación de Trabajadores de México (CTM) con lo que se echó a la basura los anhelos de democratización de la vida sindical.

El primer desafío al pacto corporativo en los gobiernos panistas de transición provino de los trabajadores mineros. El Sindicato Nacional de Trabajadores, Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSSRM) aglutinó a un amplio espectro de organizaciones, como las que se adhieren a la Unión Nacional de Trabajadores (UNT), en acciones de confrontación con el Estado (Zapata, 2018).

A pesar de la derrota del movimiento obrero en la lucha por su autonomía en los sexenios panistas, el desafío al corporativismo por los sindicatos liderados por el SNTMMSSRM tuvieron logros en los salarios y prestaciones contractuales, el sindicato minero logró romper el tope salarial impuesto en toda la era neoliberal.

En un nuevo contexto político y económico caracterizado por la crisis del proyecto neoliberal globalizador impulsado por Inglaterra y Estados Unidos y la toma del palacio nacional por el amplio movimiento de izquierda encabezado por el Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) se  han sentado bases para la democratización real de la vida sindical en México y que bien se puede denominar la primavera obrera mexicana como se puede apreciar en el siguiente recuento de luchas y acciones:

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  1. Hacia finales de 2018 la cámara de senadores ratificó el convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). El mencionado convenio es un llamado de la OIT a los países miembros para que se garantice la protección contra todo acto de discriminación tendiente a menoscabar la libertad sindical en relación con su empleo. En el plano del derecho internacional, ratificar el convenio por el gobierno ubicaba a México en la ruta de democracia sindical de otros países democráticos. Una especie de proceso civilizatorio del que el país ya no podría estar al margen.
  2. No pasaría mucho tiempo para que los trabajadores se beneficiaran con un paquete democrático con la Reforma Laboral de 2018 la cual representa un cuestionamiento radical de prácticas corruptas en el mundo del trabajo, entre otras: el contratismo de protección, la intervención sesgada de las Juntas de Conciliación y Arbitraje en los procesos de negociación colectiva, el control empresarial sobre la formación de sindicatos a través de la manipulación de los procedimientos estatutarios. A seis meses de promulgada la nueva ley federal de trabajo 54 organizaciones de trabajadores han obtenido su registro como sindicato (El Heraldo de México, 6 de agosto).
  3. En la primavera obrera mexicana se presentó el decreto presidencial de aumentar el salario mínimo nacional por encima de la inflación, pasó de 88.36 a 102.68 pesos, y en la zona fronteriza a 176 pesos. Por primera vez en cuarenta años se recuperaba el salario obrero.
  4. El 12 de enero de 2019 en las maquiladoras de la ciudad fronteriza de Matamoros, Tamaulipas se presentó un movimiento huelguístico inusitado en el que se demandaba a los patrones se adecuaran los salarios contractuales al decreto presidencial (Decreto de Estímulos Fiscales de la Región Frontera Norte) de aumento al salario mínimo en las ciudades fronterizas (en la frontera norte el monto llegó a 176.72 pesos diarios).

La acción colectiva de los y las trabajadoras de Matamoros tomó por sorpresa a los diferentes actores económicos y políticos. La sorpresa no fue tanto por haber involucrado a 30 mil de trabajadores de la totalidad de las maquiladoras, más bien fue por el hecho de que el movimiento obrero escapara del control del Sindicato de Jornaleros, Obreros, Industriales de la Industria Maquiladora (SJOIIM) y de las reglas de facto impuestas por el Estado para el control de los trabajadores puesto que muchas de los emplazamientos estaban fuera de los tiempos de negociación de los contratos colectivos.  Los trabajadores, sin liderazgos visibles y organizados a través de las redes sociales, se agruparon en el denominado Movimiento 20/32 (en alusión a las demandas de aumento salarial del 20 por ciento y del pago del bono anual de 32 mil pesos) mediante el cual lograron presentar un frente organizado para negociar con los patrones. El movimiento obrero salió triunfante en su enfrentamiento con el capital transnacional.

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Imágenes tomadas de internet

El gran reto de los trabajadores mexicanos es luchar por una real autonomía sindical frente al Estado mexicano. La pregunta es el grado de autonomía que el régimen político de la 4T puede y está dispuesto a otorgar al sindicalismo.

12 de agosto de 2019

 

Referencias

Brachet-Márquez, Viviane (1994), El Pacto de Dominación: Estado, clase y reforma social en México (1910-1995). México: El Colegio de México.

Zapata, Francisco (2018), “Del corporativismo a la autonomía sindical. Las estrategias del Sindicato Nacional de Trabajadores Mineros, Metalúrgicos, Siderúrgicos y Similares de la República Mexicana (SNTMMSSRM) (2005-2015)”, en E. Belmont, E. Martínez y G. Rojas (coord.), Emerger de los escombros. Nuevos contextos y actores de la reestructuración productiva en México. México: Universidad Autónoma de Querétaro, Universidad Autónoma de Nuevo León, Plaza y Valdes, 2018, p.135

El Heraldo de México. https://heraldodemexico.com.mx/pais/en-6-meses-crearon-54-nuevos-sindicatos/

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