1900 – 1986 – 2026
El 9 de mayo se cumplen 40 años de la declaración de quiebra y liquidación de Fundidora Monterrey. Con tal declaración inició también la liquidación de los derechos individuales y colectivos de la amplia mayoría que vive del trabajo asalariado. Hoy día las nuevas formas de subcontratación e informalidad coexisten con las viejas corruptelas sindicales, empresariales y de las juntas de conciliación.
En los 40 años transcurridos hemos perdido a muchos queridos compañeros, unos que se fueron al poco tiempo de haber cerrado la fábrica, otros que se nos han ido mucho más recientemente; todos muy queridos. Sin embargo, aunque sean cada vez menos, el orgullo de los trabajadores de Fundidora no flaquea y queda mucho todavía por conocer y aprender de la experiencia de una cultura obrera que se gestó durante 86 años. Generaciones, padres, hijos, nietos, con una identidad, un saber y un orgullo obrero que se fue transmitiendo a todo lo largo de ese tiempo. Constituyeron un amplio sector obrero que alcanzó niveles dignos de vida como clase trabajadora, gracias a la capacidad productora de su fuerza de trabajo y a su organización colectiva. Nada les fue gratuito.

Obreros en Fundidora. Eugenio Espino Barros, 1931.
Sin embargo, la historia de Fundidora no puede ser solamente añoranza, porque también hubo pérdidas, sacrificios y lucha. Pérdidas de las vidas de los compañeros que perecieron en los numerosos accidentes laborales como aquel del 20 de noviembre de 1971 que cobró 17 vidas. Sacrificio de quienes durante los 86 años de existencia no dejaron de buscar mejores condiciones laborales. Y luchas de los trabajadores y sus familias quienes, tras el anuncio del cierre, buscaron no perder su fuente de empleo.
Estas historias son las que más cuesta contar, principalmente porque chocan con el presente. Nos hacen darnos cuenta que, si bien no todo pasado, por pasado, fue mejor, sí es cierto que mucho de lo que se ha llamado progreso hoy resulta a todas luces cuestionable e inalcanzable socialmente.
En Monterrey han transcurrido casi tres décadas de la última huelga de trabajadores registrada, no porque en nuestra ciudad se hayan superado al fin las contradicciones del sistema capitalista. No. Monterrey está lejos de ser la utopía de la clase trabajadora, pero sí lo es en cambio para el empresariado y el capital financiero que actúan impunemente sin el importante contrapeso que alguna vez fueron los sindicatos.
Hoy día, no solo nos enfrentamos con el estigma de los obreros como los supuestos responsables de la quiebra de Fundidora, sino también con la patrimonialización de su experiencia. Esto implica ver a la cultura obrera y sus luchas como algo que pertenece exclusivamente al pasado.

Ex trabajadores de Fundidora en la Escuela Adolfo Prieto durante la conmemoración anual del accidente fatal del 20 de noviembre de 1971. Nov/19/2023.
Las demandas y luchas de los obreros de Fundidora están más vivas que nunca, sobre todo cuando hay generaciones que no conocen lo que es un trabajo digno y estable con las garantías ganadas y plasmadas en la Constitución mexicana y en la cada vez más desconocida Ley Federal del Trabajo. Derechos por los que lucharon quienes nos precedieron. Tras 40 años del cierre de la fábrica, presenciamos la ruina de un museo de sitio y espacio de memoria obrera, así como del espacio público, cada vez más privatizado, que debería ser para la convivencia de toda la población y un pulmón verde para la ciudad.
Escuchemos y aprendamos entonces no solo de los obreros de Fundidora, sino de toda la clase trabajadora que, en Monterrey y en México, nos proporcionan lecciones desde el pasado, pequeños y grandes logros, aciertos y yerros, victorias y derrotas, algunas hasta dolorosas, pero que a final de cuentas constituyen en suma la experiencia viva de la única clase social que es la verdadera productora de la riqueza económica: la clase trabajadora.
Esta ciudad, tan orientada actualmente a la turistificación, debe conocer y conservar su memoria histórica, merece tener un digno Museo del Trabajo. Honor a quienes honor merecen.
Les invitamos a las actividades de diálogo y reflexión los días 7 y 9 de mayo.
