Hay pueblos que no (se) olvidan. Ayotzinapa 6 años

En este día de lucha contra el olvido, por la verdad y la justicia en México nos sumamos a la marcha convocada por diversos colectivos de Monterrey. También colaboramos con el texto que ahora compartimos en el trabajo editorial: Ayotzinapa 6 años sin justicia. Trazando la Memoria, coordinado por jóvenes de la colectiva En Pie De Lucha Performance, de Dallas, Tx. y jóvenes artivistas de esta ciudad. El resultado es la conjunción del arte y la reflexión con grabados, poemas y voces de quienes buscan a sus desaparecidos. El fanzine se puede leer completo aquí.

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En México hay tantos pueblos que no conocemos, ni sus nombres ni su ubicación, visitarlos y conocerlos ha sido parte del turismo “de aventura”. Hay otros que su anonimato lo rompió la violencia. Así nos enteramos que existen Aguas Blancas, Acteal,  Ocoyoacac, Villas de Salvarcar, San Fernando, Allende, Cadereyta, Tlatlaya… entre tantas otras masacres perpetradas por policías, militares, sicarios, paramilitares, hasta hoy impunes. ¿Quiénes son las víctimas? Campesinos, albañiles, presos, migrantes, jóvenes mujeres pobres, jóvenes hombres pobres, pueblo, el pueblo sigue poniendo las víctimas.

… pero nos falta el nombre de Ayotzinapa.

No. En Ayotzinapa ocurrió otro crimen, el de la desaparición forzada de 43 jóvenes que estudiaban para ser profesores rurales. De los casi 70 normalistas que fueron cercados, perseguidos, heridos y cuatro asesinados, 43 desaparecieron el 26 de septiembre de 2014.

Un Estado represor como el mexicano hizo lo que sabe hacer: ocultar, intimidar, engañar, encubrir. Y el pueblo de Guerrero, tan violentado y empobrecido, recuperó su historia, recordó que sus hijos también fueron los maestros normalistas Lucio Cabañas y Genaro Vázquez Rojas. Y al estupor y al llanto de familiares siguió ponerse de pie y luchar por la verdad por más dolorosa que fuera, y caminar para exigir justicia. A los tres días de la desaparición en Chilpancingo se manifestaron más de tres mil personas entre estudiantes de otras normales rurales, familiares y maestros. Los familiares continuaron la lucha hasta la fecha.

“Sembrando conciencia” /Rosalía Salazar/Dallas. Fanzine citado p. 16

¿Cuál es el valor de esta movilización permanente de familiares y colectivos como el  Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, que les acompaña desde entonces? ¿A qué contribuye frente a 73 mil personas desaparecidas en todo México? Su aportación es moral, es política, es pedagógica.

Moral porque su lucha es compasiva y ha hermanado a las miles de madres, padres o familiares que buscan, dignificando su búsqueda… “No estás sola”, “No estás solo”. No estamos solos.

Política porque confronta a un Estado en sus complicidades criminales e incapacidades jurídicas; porque ha sumado un sinfín de esfuerzos desde la empatía solidaria nacional e internacional, hasta el apoyo de equipos profesionales como el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), que desmantelaron la argumentación falsa de la “verdad histórica” del gobierno de Peña Nieto.

Pedagógica porque, en estos 6 años, la sociedad mexicana hemos aprendido que tenemos muchos recursos y capacidades colectivas a desplegar, que quien gobierna está obligado a escuchar y atender, que no nos hace ningún favor. Vamos aprendiendo que sólo organizados y activos obtendremos esa verdad y esa justicia que se nos niega.

Marchando por el centro de Monterrey/ 26Sep2020. Foto: Libertad Chavez-Rodriguez

Ayotzinapa no nos hace olvidar que nos faltan más de 70 mil desaparecidos. Ayotzinapa nos une para visibilizarlos y evitar que sean seres anónimos y olvidados:

“El poder juega con los dígitos, busca desindividualizar a las víctimas, deshumanizarlas; pretende hacernos olvidar sus nombres, sus vidas, sus amores, sus errores, sus vicios y sus virtudes. En el colmo sus caras también. Quiere hacernos dudar, callar quiénes eran, qué hacían, por qué luchaban, por qué vivían.” (Roberto González V. Historia de la desaparición en México, p. 4)

En estos 6 años además, se han producido enormidad de materiales que favorecen a la memoria, a la reflexión y al aprendizaje: documentales, cortometrajes, libros, gráfica, poesía, música, grafiti y hasta software.  

“El bosque de la conciencia social”/ Pedro Zeuqram/Monterrey. Fanzine citado, p. 24

Sin embargo, la verdad no está a la vuelta de la esquina, pues el reciente hallazgo que derrumbó la “verdad histórica”, confirma el grado de complejidad y contubernios que desembocaron en la desaparición de los 43. Por esto la justicia se ve igual de lejana, con jueces sobornados que no encarcelan o excarcelan a implicados reconocidos. Y aun así, hay que seguir caminando.

En esta sexta conmemoración, recordamos que a la familia de alguien desaparecido la vida se le trastoca. Pensamos en el cansancio, en el dolor, en las carencias, en las frustraciones de quienes buscan ¿Qué hacer? No olvidar y ser divulgadores de esa memoria en donde estemos. No olvidar y ser partícipes, que la verdad y la justicia no caen del cielo, se fraguan desde abajo.

28 de septiembre de 2020

*El logo de Ayotzinapa y los materiales acerca de los 6 años de búsqueda de verdad y justicia se recuperan dehttps://centroprodh.org.mx/ay6tzinapa/

** Imagen de portada: Marchando por el centro de Monterrey-26Sep2020. Foto de Anne Fouquet

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