Anhelo de justicia y búsqueda de la verdad / por Eleocadio Martínez Silva

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El mundo académico tiene una discusión muy intensa con sectores conservadores y progresistas de la sociedad en su análisis de la problemática social. Esto se debe,  como refiere Bernard Lahire en su defensa de la sociología, a que las opiniones del  científico socia rayan, a la vista de diferentes actores, en una justificación y/o excusa de los actos criminales, delincuenciales, violencia escolar, de los migrantes, de los jóvenes, al despersonalizar el problema para  ubicarlo en el origen social.[1]  En este sentido, el develar  procesos sociales que conforman la problemática social el científico social da la impresión de justificar a la persona que comente un acto delictivo. Algunos ejemplos ilustran.

Los estudiosos de la migración internacional frecuentemente son puestos en el banquillo de los “acusados” por grupos conservadores de los países desarrollados, al explicar las causales (desigualdades sociales, pobreza, guerras civiles) de la migración ilegal y por señalar que ninguna ley anti-migratoria y la construcción de muros evitarán la movilidad internacional de amplios sectores poblacionales.

Pero no solamente los sectores conservadores han puesto en el banquillo de los acusados a quienes buscan explicaciones complejas a los problemas sociales. Los temas sobre el feminicidio y la trata de personas frecuentemente han enfrentado a sectores del movimiento feminista con el mundo académico, aunque ambos comparten la idea de Justicia para enfrentar las violencias hacia las mujeres.

La reflexión académica de que tipificar el asesinato de mujeres por hombres como feminicidio y consecuentemente incrementando los años de cárcel a los victimarios (argumento de fondo de un amplio sector del movimiento feminista) no eliminaría la violencia hacia las mujeres, debido a que el hecho obedece a factores estructurales y psicosociales que predisponen a este tipo de violencia, lo que despierta el malestar de  organizaciones feministas.

Lo mismo sucede con el tema de la trata de personas. Con el fin de proteger a las mujeres de la violencia un sector del movimiento feminista se moviliza para abolir toda forma de explotación sexual usando como argumento el combate a la trata. Un sector académico ha señalado la falta de evidencias empíricas de que abolir o legalizar la prostitución elimina la trata de mujeres.

Los científicos sociales arguyen que si bien las propuestas del movimiento feminista son progresistas y de vanguardia,  tienen problemas de causalidad y de factibilidad,  por lo que no presentan evidencias empíricas que sustenten sus propuestas para enfrentar las violencias hacia las mujeres.

 rsz_elio-academia_y_justicia_2En su crítica al poder conservador desde la sociología francesa, Bernard Lahire señala lucidamente que “el rechazo hacia las opiniones de científicos sociales es la primera respuesta cuando se producen ataques al orden público, disturbios, actos de delincuencia o atentados, ya que de lo que se trata es mostrase inflexibles intransigentes, sin contemplaciones, recordar la ley” (2016: 17).

No se trata de explicar el fenómeno sino de dar un duro golpe a la criminalidad a decir de Lahire: de tal manera que la actitud reflexiva de explicar las condiciones que posibilitan la delincuencia o la criminalidad son vistas como justificación, al despersonalizar a los delincuentes, criminales, y por ello de “excusar” a los culpables de un acto delictivo. Es decir, el criminal, el delincuente pudieron elegir no delinquir.

La discusión lleva a preguntar, según Lahire, si el desempleo, la pobreza, la discriminación pueden “excusar” actos delictivos. Es decir, que los responsables de los crímenes son los criminales; los que cometen actos delictivos son los delincuentes no la sociedad; los desempleados son los culpables de su suerte porque no se acumuló capital humano y social; o, si no se logra una trayectoria académica larga fue porque no se hizo el suficiente esfuerzo personal, “la culpa no la tiene el origen social”.

rsz_elio-academica_y_justiciaAnte tal obviedad, a decir de Lahire, resulta difícil contradecir los argumentos. Lo demás es justificar la violencia, ya sea en las calles, en la familia o en el sistema escolar. En este sentido, invocar a las causas sociales como la fuente de muchos de los males sociales el académico, el político, el activista social, resultan sospechosos.

Necesitamos, la sociedad necesita, de explicaciones para entender la compleja sociedad en la que se habita. No debemos señalar con el dedo a un solo culpable. Evitar la explicación compleja no permitirá enfrentar los problemas desde su origen.  Lo que no significa que dejamos de demandar Justicia.

9 de octubre de 2017

 

[1] Lahire, Bernard (2016). En defensa de la sociología: Siglo XXI,Argentina.

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