El cambio de gobierno, la prensa y la sociedad civil / por José Juan Olvera

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Las distintas ceremonias que acompañaron a la toma de posesión inundaron ayer las diferentes primeras planas, reportajes y columnas de los diarios, así como blogs. Observé y escuché sólo algunas durante ciertos momentos del día. De ellas, me llamó la atención la ceremonia donde los pueblos indígenas entregaban en el zócalo el bastón de mando al nuevo presidente como símbolo de apoyo y confianza. En ella, se dijo: “A nombre de todos los pueblos indígenas del país, hacemos entrega de este Bastón Sagrado que será la guía de nuestro país”. “Que sirva para usted mandar obedeciendo al pueblo”, “Queremos ser tomados y tomadas en cuenta en los planes que usted tenga en estos 6 años, queremos manifestar a usted nuestro compromiso.” Antes de esto, ocurrió una escena que llamó mi atención por su diversidad de simbolismos y lecciones y que quiero compartir:

En un momento de la ceremonia, uno de los médicos indígenas se hincó para decir sus oraciones o invocaciones. No entendí si eran peticiones o lamentaciones a los dioses o a Obrador, porque no hubo traducción de lo que parecía ser idioma náhuatl, y el representante lo hizo de manera tan expresiva, que en ocasiones parecía sollozar. Lo que sí fue un hecho, es que el cuadro se convirtió en una escena de gran intensidad emotiva.

Quien encendiera en ese momento su televisor y no tuviera un contexto previo, observaría a López Obrador parado, teniendo arrodillado a un representante indígena dirigiéndose a él.  La escena de una persona indígena suplicando de rodillas ante una persona mestiza, parada frente a él, podría habernos traído a la memoria un resumen de nuestra historia de sumisión, generando una percepción equivocada. El televidente que prendió en ese momento su aparato sólo vería esta escena y escucharía una lengua indígena en ella. Lo demás sería su interpretación. Pocos segundos después, las cámaras de la transmisión oficial, cambiaron de toma: ya no enfocaban de arriba hacia abajo, desde el lado del presidente. Ahora lo hacían desde el lado de su interlocutor, de abajo hacia arriba. En esta toma se podía ver, en cadena nacional, el rostro del titular del ejecutivo y sus reacciones. Miré a un López Obrador conmovido, quien pocos segundos después, en lo que yo interpreto como un gesto compasivo y solidario,  también se hincó y tomó con su mano izquierda la cruz que le ofrecía el representante indígena. La cámara entonces tomó a ambos en forma lateral y se quedó ahí por unos segundos.

Como editor de noticias que fui durante 10 años, dije para mis adentros: “ésta podría o debería ser una de las fotos de portada de mañana”. Al mismo me dije: “La foto favorece mucho al nuevo presidente, así que dependerá en todo caso de su línea editorial de cada medio”.

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Foto: Noticaribe.com.mx

Al día siguiente comprobé en la prensa que, aunque se le dedicó espacio de texto, video y fotos, no tuvo el lugar que hubiera esperado[1]. Y es que no sólo se trata de que la foto fuera noticiosa o simbólica de lo que AMLO significa, en contraste con otros presidentes y sus proyectos. Importa también si conviene al diario y a su agenda política publicarla o no. Aquí observo la primera lección. AMLO y su proyecto tienen alrededor de él una prensa de mayoría conservadora, como conservadora es una buena parte de la sociedad. Esta prensa nunca logró madurar por completo y se malogró junto con la misma transición a la democracia.

Muchas de las excepciones a esta prensa,  sobre todo las orientadas al periodismo político-económico, han enfrentado en estos últimos 20 años presiones, amenazas y muerte, desde diferentes poderes estatales y paraestatales, en un ambiente de poca solidaridad. El mejor apoyo que puede obtener esta prensa emergente y profesional, más desligada de los tradicionales centros de poder económico y político, es que la dejen trabajar con libertad. Pero para otros grupos, mantener sana a la prensa conservadora es indispensable para los momentos en que se le quiera sacar del poder al actual presidente. No depende enteramente de nosotros, pero sí podemos apoyar claramente a una u otra opción con nuestro consumo diario.

Por otro lado, esta ceremonia particular reveló una diferencia respecto de sus antecesores, hasta Echeverría, según lo dicho por los conductores de la transmisión oficial. Me refiero al simbólico acto de inclusión de un importante sector de la población, hecho a un lado de la representación hegemónica en estas tomas de posesión. Al mismo tiempo, por más que las propias comunidades indígenas no sean homogéneas y tampoco sea unánime el apoyo a AMLO, la ceremonia referida fue un importante y necesario respaldo al nuevo gobernante, no nada más como simbolismo, sino como apoyo político real.

Continuando con este simbolismo relativo al estilo personal de gobernar de López Obrador -que muchos asocian a un proyecto populista-, esta imagen de un presidente compasivo y solidario evocó en mi mente a Lázaro Cárdenas, pero también a la concentración de poder en una persona y un grupo político, que Cárdenas y el PRI significaron. No podría aquí analizar las diferencias entre las dos épocas, pero sí resaltar el papel de la sociedad civil organizada hoy, frente a Morena y su presidente. ¿Qué tipo de sociedad civil tiene México hoy?, ¿qué tiene qué decir la sociedad civil organizada?, ¿qué puede o debe hacer? Me refiero en particular a los sectores con potencial de organización, independiente de partidos y del gobierno, que no han logrado aglutinarse para exigir de manera organizada y permanente atención a sus diferentes demandas. Si hacemos caso a Rubén Aguilar, el gobierno de Vicente Fox “manifestó en todo momento una gran claridad conceptual sobre lo que es la sociedad civil y el aporte que ésta puede brindar. Siempre tuvo claro, por lo menos en el discurso, la importancia de las organizaciones de la sociedad civil y su campo de acción en la construcción del estado (2006: 207)”. Yo preguntaría ¿Cuál será la relación con este gobierno? Mi impresión es que es mucho lo que podemos hacer nosotros desde este campo, más allá de lo que se pueda decidir en los gobiernos.

[1] Está por ejemplo la crónica de Francisco Reséndiz, en el Universal, que inicia precisamente con esta escena. Ver: Francisco Reséndiz (1-12-2019) “En un día, AMLO comió con un rey y se hincó ante un indígena”, El Universal. Crónica. http://www.eluniversal.com.mx/nacion/politica/en-un-dia-amlo-comio-con-un-rey-y-se-hinco-ante-un-indigena . Otros lugares donde se puede ver la referida escena se hallan en https://www.youtube.com/watch?v=fJQOmr8UHxE . https://www.youtube.com/watch?v=XN6cRj5LbFU

Referencias:

Aguilar, Rubén (2006). Las organizaciones de la sociedad civil, Su evolución y principales retos. Tesis Doctoral Universidad Iberoamericana

Foto de portada: La Jornada

One Comment

  1. Gracias por este análisis. Interesante que como sociedad civil nos comprometa os también tanto a dar seguimiento a la prensa como brindar apoyo a un sector tan golpeado en los últimos tiempos.

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