Fragmentos del cine en Monterrey (II y última parte)/ Por Meynardo Vázquez Esquivel  

Para mi amiga María Zebadúa Serra

Paolo Lipari, muestra en su cortometraje Due dollari al chilo, la destrucción de toneladas de películas después de recorrer los ciclos de exhibición. El cortometraje da cuenta de la transformación de las películas en combustible barato y convirtiéndose en materia prima para la fabricación de peines y otros productos. El filme es una muestra patética de la  transformación de la sustancia que creó múltiples sueños y dibujó vidas en la pantalla.

En esta vapuleada ciudad de Monterrey, observamos la destrucción de su producción fílmica de forma aparentemente menos violenta (el olvido, la indiferencia, la ignorancia) pero con resultados semejantes. Si hablamos de géneros, el documental triunfa en indiferencia, incluso las más recientes producciones son objeto de esa actitud, podemos corroborar lo dicho al leer los registros o nóminas que los avezados en estos menesteres han realizado. Quiero pensar que esto sucede por considerar al documental un género menor del cine. Esto, en el mejor de los casos. No hablemos de las filias o fobias que  los variados temas que abordan les suscitan.

Cito como evidencia de los temas incómodos para una cultura local, que tanto vilipendia la organización obrera y popular, un par de documentales filmados en Monterrey en 1978. Uno es La Experiencia Viva[1], dirigido por Gonzalo Infante (16mm, color. 73 minutos). Está filmado durante la huelga de los mineros de las secciones sindicales 67 y 68 (Fundidora y Aceros Planos) con testimonios de trabajadores y dirigentes sindicales, sobre sus demandas laborales. La película incorpora escenas de 1951, mostrando a los mineros de la sección 14 de Nueva Rosita, Coahuila y sus familias, quienes caminaron más de mil cuatrocientos kilómetros hasta la ciudad de México exigiendo justicia laboral. Su visibilización y resistencia fue llamada y conocida en su época como “La marcha del hambre”.

Obreros trabajando en Fundidora. Imagen tomada de la Mediateca INAH

El otro es Tierra y Libertad, dirigido por Maurice Bubulian (35mm, byn. 94 minutos). El filme exhibe la desigualdad social y económica de Monterrey y el surgimiento en los basureros de la ciudad del Frente Popular Tierra y Libertad y está narrado a  través de los testimonios de los colonos fundadores y dirigentes de esta organización. Se muestra cómo, al invadir los predios, los vecinos desarrollan la autoconstrucción, realizando de manera colectiva la introducción de servicios públicos. Tierra y Libertad integró en los años setenta a decenas de predios y colonias populares. 

Trabajo colectivo en Tierra y Libertad. Imagen tomada de Radio TYL

En la categoría de películas documentales en el olvido mencionemos el cortometraje titulado: Manifestación Anticomunista en Monterrey[2], dirigido por Gustavo Sáenz de Sicilia. (35mm, byn. Fotografía de Víctor Herrera). La película está filmada en esta sultana del norte el 5 de febrero de 1936. La fuente no proporciona tiempo de duración. Sobre este cortometraje me extenderé unos párrafos.

En ese año de 1936, el Centro Patronal de Nuevo León y otros organismos sociales y sindicales afines a la ideología empresarial, convocaron con gran éxito, los días 5 y 6 de febrero, al primer paro empresarial que registra la historia de México. Dicha manifestación tenía como propósito expresar su repudio a la política social del presidente Lázaro Cárdenas. Esta marcha fue convocada para iniciar a las 9 am  en la Alameda Mariano Escobedo y recorrer las principales calles de la ciudad.

La sociedad regiomontana era entonces escenario de la lucha de clases. De un lado, los empresarios, sus sindicatos blancos, más los medios de comunicación de prensa escrita y radio. Del otro, como su contraparte, el gobierno del estado (fiel a la política social del presidente Cárdenas) y los sindicatos fuera del control empresarial, los llamados sindicatos rojos. El punto de quiebre se presentó el 2 de febrero, al reconocer la Junta de Conciliación y Arbitraje el estado de huelga en Vidriera Monterrey, además de la decisión del cabildo de Monterrey de entregar concesiones de transporte urbano a un grupo de choferes sindicalistas.

Para el Centro Patronal, estos hechos demostraban estar a un paso del comunismo y, a través de los medios de comunicación, fueron fermentando entre la población la idea de la presencia comunista en Monterrey. Los slogans quedaron en la prensa de la época: “Habitantes de Monterrey su hogar está en Peligro, el comunismo que todo lo destruye, quiere convertir a México en un protectorado ruso, para dedicar a la mujer al amor libre, para convertir a los hombres en esclavos”. “Si usted tiene ahorros. El comunismo se los robara para dejarlo en la más abyecta pobreza.”[3]

La prensa regia, a través de sus reporteros, realizó una crónica puntual de la “Manifestación Anticomunista” y su registro quedó en la hemerografía. Sin embargo, el registro “vivo”, en movimiento de ese acontecimiento quisiéramos verlo pronto en la Cineteca de Nuevo León. Quisiéramos que quedara registro de la lente de Víctor Herrera y la dirección de Gustavo Sáenz de Sicilia, quienes fueron contratados por el Centro Patronal para la realización de esta película y dedicaron todo el día 5 de febrero a filmar escenas de la manifestación.

Empresarios regiomontanos en la manifestación del 5 de febrero. Foto ubicada en la Fototeca de Nuevo León

El trabajo del director Sáenz de Sicilia fue más allá de su función de director, defendió el material fílmico de los adversarios de los patrones de Monterrey. Se dice que sujetos enviados por el gobernador, allanaron las habitaciones del Hotel Ancira donde se hospedaban e intentaron apoderarse de los rollos de película, pero Sicilia y su equipo ya iban por carretera rumbo a la capital. 

Un par de meses más tarde, el Centro Patronal, a través de José P. Saldaña, pone una denuncia ante la agencia del ministerio público acusando a Lombardo Toledano de haber enviado sujetos que se hicieron pasar por empleados de Sicilia y se robaron los rollos de la Manifestación Anticomunista del laboratorio donde se procesaban.

Por último, me informaron que una copia se localiza en la filmoteca de la UNAM, así que espero podamos ver en breve a los empresarios de Monterrey, coreando las consignas que en dicha manifestación se expresaron y de las que los diarios de la época dejaron constancia: “Uno, dos, tres. Lombardo es una res.” “Uno, dos, tres, cuatro, Lombardo es un pato”.

La historia habla de Monterrey a través de estos fragmentos de cine. Pero las autoridades competentes no parecen muy dispuestas a oírla. Ojalá sirvan estas crónicas para hacer de esos fragmentos archivos y de esos archivos una sociedad más atenta y cuidadosa del patrimonio de su pasado.

31 de mayo de 2022

meybardo54@gmail.com


** Portada: Rescatando un archivo fílmico particular. Foto proporcionada por el autor.


[1] Zafra, A. C. Cine Difusión. Catálogo. México 1986. Sección documental. Pág.11D

[2] Ochoa Ávila, María Guadalupe. Coordinadora.  La Construcción de la Memoria. Historias del documental mexicano. Conaculta. México 2013. pp 43, 417 y 483.

[3] Vázquez, Meynardo (2017) “Días previos a la CTM en Nuevo León. 1935-1936”. En Lylia Palacios (coord.) Entre montañas y sierras. Resistencia y organización laboral en Monterrey en el siglo XX. UANL. p.159.

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