La Arquidiócesis de Monterrey ignora la historia / Por Meynardo Vázquez

7 años. Centro Prodh

Monterrey fue sinónimo de Nuevo Reino de León. La jurisdicción asignada a la capital por sus fundadores fue de 15 leguas por punto cardinal, convertidas a kilómetros esas leguas suman 62.8 kms. En ese perímetro van a establecerse la mayoría de las haciendas, ranchos, estancias y fundos mineros, que  con el paso del tiempo dieron lugar a la formación de pueblos, que después se transformaron en alcaldías mayores y finalmente en municipios. Ese perímetro, conforma la actual zona metropolitana de Monterrey donde hoy, viven más de 90% de los habitantes del estado de Nuevo León.

De los 425 años que ayer cumplió la metropolitana ciudad de Monterrey, ciento ochenta y un años, de 1596 a 1777,  su feligresía, órdenes religiosas, curas, párrocos y demás dignatarios espirituales, estuvieron sujetos o subordinados a la diócesis de la Nueva Galicia. Durante el tiempo que el Nuevo Reino de León estuvo agregado a la referida diócesis, también conocida como de Guadalajara, el elenco de obispos sumaron  diecisiete. En esos largos 181 años, correspondió al Dr. Alonso de la Mota y Escobar ser el primer obispo para la provincia del Nuevo Reino de León y el sexto efectivo de Guadalajara.

Producto de su primera visita pastoral, recorriendo el vasto obispado a su cargo, de la Mota y Escobar escribió en 1606 una obra titulada: “Descripción geográfica de los Reynos de la Nueva Galicia, Nueva Vizcaya y Nuevo León”, que aporta valiosa información etnográfica, etnohistórica y antropológica de esas regiones. Su manuscrito original sigue siendo consultado en el Museo Británico.

Edición facsimilar del INAH, 1966.

Esta etapa histórica que abarca, subrayamos, los 181 años de la iglesia en el Nuevo Reino de León, guarda sin duda una importante y valiosa información para los estudiantes del Seminario, igualmente para historiadores, sociólogos y  antropólogos.  Sin embargo, este pasado es menospreciado por la Arquidiócesis de Monterrey. Si uno ingresa a su sitio en internet y da clic en la pestaña de historia, corrobora que olímpicamente desaparece el actuar de la iglesia durante todo el siglo XVII y tres tercios del siglo XVIII.

Y aún más grave resulta el que nieguen la existencia de dos proyectos de Colegio Seminario que existieron, el primero en 1704 y el segundo de mayor duración,  de 1714 a 1728. La historiografía regional desde el siglo XIX, bajo la pluma del emérito José Eleuterio González “Gonzalitos”,  hasta autores contemporáneos como Santiago Roel, Eugenio del Hoyo, Israel Cavazos, entre otros, han consignado su existencia.

El sitio en  Internet de la Arquidiócesis refiere:

“La diócesis de Monterrey se erigió por la Bula “Relata Semper”, del Papa Pío VI, el 15 de Diciembre de 1777. (…) Primero fue llamada Diócesis de Linares, después Linares-Monterrey y, finalmente, Arquidiócesis de Monterrey el 9 de Junio de 1922.
A los primeros obispos les corresponderá el hacer los trámites para cambiar la sede de la nueva diócesis de su destino original, la ciudad de Linares, a su nuevo destino: la ciudad de Monterrey. Este cambio ya se logra para fines del siglo XVIII.
En estos años se funda el Seminario de Monterrey siendo así la institución educativa más antigua de la región.” (Acentuación del autor)

Efectivamente el 19 de diciembre de 1792, el tercer obispo de la recientemente creada diócesis  Linares-Monterrey,  Andrés Ambrosio de Llanos y Valdez, fundó el Real y Tridentino Colegio Seminario de Monterrey. Solo que 88 años antes se fundó, en la esquina de la hoy calle de Morelos y Escobedo, la capilla de San Francisco Xavier y, a un lado de ella, el más antiguo Colegio Seminario en Monterrey, y en toda la región.

Dos fragmentos del “Mapa de la Situación de la Ciudad de Monterrey en el nuevo Reyno de León…”. Atribuido a Cristóbal Bellido Faxardo. “F” señala la iglesia de San Francisco Xavier. Tomada de Leoncillo Sabino

Uno de los gestores de este establecimiento fue el obispo Fray Felipe Galindo, quien en cinco años de su gobierno espiritual llegó a esta ciudad por segunda ocasión a  realizar su visita pastoral a pueblos, misiones, haciendas y capitales de las provincias de Coahuila y Nuevo Reino de León. Proveniente de Cadereyta, el obispo llegó a Monterrey el 14 de enero de 1701, noventa y cinco días antes habían salido de Guadalajara, el 11 de octubre de 1700. Su derrotero sumaba un recorrido de más de mil quinientos kilómetros, a lomo de mula. Podemos así entender por qué las visitas del obispo no tenían la frecuencia que la feligresía deseaba. El otro personaje  protagonista en la fundación de este Colegio Seminario fue el Cura beneficiado Jerónimo López Prieto. De él se decía que, con su dedicación y lo que percibía del curato, promovió el seminario iniciando con seis colegiales y sus maestros de Artes y Teología Moral, agregando más tarde las cátedras de Filosofía y Gramática.

El concilio de Trento había instituido en una de sus secciones, la disposición para que se establecieran seminarios o colegios donde se instruya la juventud, conforme la capacidad y grandeza  de cada obispado. Con este argumento, en 1702, López Prieto solicitó al gobernador Juan Francisco de Vergara y Mendoza una merced de un solar para levantar capilla a San Francisco Xavier y establecer un Colegio. Invocando el concilio de Trento, su propósito era: asistir a la educación y estudios de los hijos de este reino.

El 13 de marzo de 1702 el gobernador concedió el solar solicitado, siendo este de medida irregular, y con una extensión mayor a tres hectáreas, en la ubicación arriba dicha. En el año de 1703 iniciaron las obras de construcción. Para entonces, a un nuevo gobernador llamado Francisco Báez Treviño, le correspondió el honor de solemnizar la piedra de su fundamento.

Quiero concluir este breve relato refrendando el título del mismo: El pasado de la iglesia en Monterrey es ignorado por la Arquidiócesis.  Recurriendo a las palabras del padre Jerónimo López Prieto, pronunciadas en noviembre de 1705:

Fue el gobernador don Francisco Báez Treviño el primero que repujó al fomento de la iglesia de San francisco Xavier que está concluida en esta ciudad, siendo tan sólida y firme y permanente, pues siendo los materiales de cal, arena y piedra; dió el señor gobernador toda la cal que fue necesaria para toda la obra; poniendo la merced, carreta y bueyes y gente de su casa para el acarreo de la piedra (…) asistiendo personalmente (a) alentar la gente que trabajaba. (…) también digno de (su) merecimiento fue el fomento (en el Colegio) de los estudios de Filosofía y Gramática que se ven plantados en esta ciudad que desde su fundación (1596) no los ha habido, y siendo para ellos maestros, dos clérigos del obispado de Guadalajara y para cosas de tanta importancia las dificultades que comúnmente se ofrecen, en tierras tan remotas como son las de este reyno; se le debe a dicho señor gobernador el fomento tan conocido, pues siendo notificado del intento que tenía de plantar dichos estudios ( Filosofía y gramática), reconociendo el muchísimo bien, de que este reyno gozaría y goze en el presente y futuro tiempo,  en ver logrados a sus hijos de este reyno en los estudios y dignidades, tuvo por bien su señoría dar el fomento para que trugesen los maestros.

Podemos reafirmar por el anterior testimonio que el más antiguo Colegio Seminario en la ciudad y en toda la región se fundó en 1704 y no en 1792 como la arquidiócesis refiere.

Sirvan también estos apuntes para considerar lo siguiente: si la Arquidiócesis regiomontana desdeña su propia historia como iglesia, no es mucho de extrañar que igualmente esté ignorando la historia sociocultural que para nuestra ciudad representa la colonia Independencia y la Loma Larga, que hoy están siendo vulneradas ambiental y poblacionalmente por su obstinada decisión de planchar de cemento la loma para sus proyectos religiosos.

21 de septiembre de 2021


Para leer más:

Historia del Nuevo Reino de León (1577-1723), Eugenio del Hoyo.

Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Guadalajara. Sección Gobierno. Serie Visitas Pastorales.

Humanitas. Anuario del Centro de Estudios Humanísticos, núm. 24 UANL, 1996, pp.418-419.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s