De los grandes sueños de la Urbe /por Anne Fouquet

vozes43

Los cambios en el área metropolitana de Monterrey están visibles al ojo de cualquiera con estas construcciones desmesuradas de conjuntos habitacionales,  de edificios que rivalizan por ser siempre el más alto. Los urbanistas postulan que la verticalidad y la densidad son la solución al desarrollo de la ciudad. Hay que construir edificios  altos, ya que los límites geográficos no permiten más extensión territorial. ¿Qué ciudad se está gestionando para el futuro cercano?

Verticalidad y densidad poblacional son los dos conceptos que justifican el desarrollo exponencial de torres habitacionales por todo el área metropolitana. En las promociones de venta de estos departamentos se promete a la vez una muy buena inversión y una mejor calidad de vida para sus habitantes: cercanía, comodidades, amenidades y seguridad. Islas verticales de tranquilidad, con tiendas de conveniencia a la salida del elevador, albercas, gimnasios y áreas para carnes asadas -que no pueden faltar estando en Monterrey- eventualmente guarderías para los niños y niñas. En los más lujosos, también está la casa club con sus salas de cine, sus boliches y salas de reuniones. La pregunta, aun sin respuestas, es la de saber ¿cómo conviven estas islas con el resto de la ciudad y cómo se llega a ellas?

ANNE-Urbe de EDIFICIOS3
Fotos de portada y edificios tomadas de https://es-la.facebook.com/vicraya2/

No se trata aquí de discutir si la densidad y la verticalidad son o no la solución al desarrollo urbano, ni tampoco de entender o denunciar las lógicas económicas que sostienen este desarrollo. Asimismo no abundaré en los efectos negativos del proceso de gentrificación [1] que acompañan estos desarrollos urbanos, en particular en el centro de Monterrey. La transformación ya está en curso. Más bien se trata de abrir la reflexión sobre las implicaciones en términos de movilidad.

rsz_anne-urbe_camiones
En camión, en carro, en moto, a pie en el centro de Monterrey. Foto de Internet

El problema de la movilidad en esta ciudad es sin duda el gran problema político sin resolver. De los viajes 52.6% se efectúa en automóvil mientras que 24.4% en camiones o microbuses, el resto se reparte entre a pie (10.4%), en taxi (3.9%), en transporte de empresa (3.5%), bicicleta y metro van a la par respectivamente con 1.5 y 1.4% [2]. Si se comparan estos datos con los de 1995, según la encuesta Origen-Destino, los viajes en auto han pasado de 28 a 52% cuando los viajes en transporte público cayeron de 67 a 37%. Otro dato impactante es el Índice de Asequibilidad, es decir, el porcentaje del ingreso destinado a la movilidad[3], que muestra claramente una desigualdad entre 10% de la población de menor ingreso que gasta hasta el 104% de sus ingresos para moverse cuando el 10% de la población de mayor ingreso sólo gasta 6% de sus ingresos para sus viajes[4].

rsz_anne-urbe_trafico
Tráfico por la Ave. Gonzalitos en Monterrey. Foto de Internet

Esa serie de datos estadísticos sobre una realidad que todos vivimos cotidianamente ilustra las dimensiones del problema de la movilidad en la ciudad. Ahora regresando a nuestras islas que prometen felicidad y tranquilidad, se van encontrar con un océano de automóviles en sus intentos de salida hacia el resto de la ciudad. Y la tranquilidad corre riesgos de verse violentada si no se piensa la movilidad a la par de la densidad y de la verticalidad.

Si bien las islas son espacios privados, no dejan de estar en relación con el espacio público, el cual debe ser gestionado y administrado desde lo político. Y ahí el talón de Aquiles del gran sueño de la urbe del mañana, el que ningún poder público ha querido, ha podido afrentarse: un transporte público de calidad, conectado, económico, suficientemente eficaz para que la opción de dejar el auto sea viable para todos y todas. En semanas pasadas, en el marco de una actividad académica, un grupo de alumnos y alumnas tuvieron que reflexionar sobre la movilidad por lo cual tuvieron que vivir la “experiencia” de subirse a un camión, al metro o caminar por las calles. Para más de la mitad de ell@s fue la primera vez que se subían al transporte público en su propia ciudad.

¡Vive vertical! y muévete volando.

15 de octubre de 2018

 

[1] El término gentrificación (proveniente del inglés gentry, «alta burguesía») se refiere al proceso de transformación de un espacio urbano deteriorado —o en declive— a partir de la reconstrucción —o rehabilitación edificatoria con mayores alturas que las preexistentes— que provoca un aumento de los alquileres o del costo habitacional en estos espacios (https://es.wikipedia.org/wiki/Gentrificación).

[2] Datos del informe de la encuesta de precepción #Asivamos2017 de Cómo Vamos Nuevo León.

[3] Calculado sobre la base de 60 viajes al mes, dos viajes cotidianos.

[4] En comparación el IA en la Ciudad de México es respectivamente de 59.5% para la población de menor ingreso y de 2.28% para la población de mayor ingreso.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: