“Un muro sin graffiti es como un mundo sin rebeldes” / por Luz Gallegos

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Breve reseña de Hablar colores, del SCI Galeano.

Los primeros días del mes de agosto del año en curso, en el caracol de Morelia (Chiapas) se llevó a cabo el encuentro de las Redes de Apoyo al Congreso Nacional Indígena. Durante los días posteriores, el mensaje emitido en el evento por el Subcomandante Insurgente (SCI) Galeano, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), causó revuelo en las redes: refirió que los planes del gobierno entrante continuarían con la devastación de los territorios de los pueblos indígenas. Los comentarios con los que fueron atacadas sus declaraciones tuvieron el mismo tono de reclamo que suele haber hacia este personaje “inconforme recurrente”, quien, según sus detractores, parece estar en contra de cualquier plan de desarrollo del país.

Más allá de las adherencias o simpatías con el movimiento zapatista, las palabras de rebeldía del EZLN deben ser tomadas como voz de la conciencia en un país como el nuestro, donde el tema de los proyectos depredadores de comunidades (indígenas y no indígenas) requiere del análisis profundo en la mesa de los asuntos prioritarios en México: nos concierne a todas y a todos. El origen etimológico de rebelde alude a bellum (guerra) que, remarcado con el re (reiteración), evoca acciones contra la autoridad o poder. Así pues, el desgaste de los opositores a esa voz es un sinsentido; las circunstancias que vivimos y que requieren nuestra atención requieren atender ésa y otras voces disidentes.

Para ello, el mismo rebelde encapuchado, que desde 1994 fue convertido por los medios de comunicación en un ícono del zapatismo, ha conjuntado en Hablar colores varios textos que nos permiten reflexionar sobre cuestiones impostergables, entre ellos: el papel de la ciencia y el del arte como vías para el entendimiento, las luchas feministas, la depredación social y la explotación desmedida de los territorios.

Con el sarcasmo y la ironía que caracterizan sus escritos, y recurriendo a personajes como Sherlock Holmes y John Watson, el SCI Galeano explica por qué es necesario que se lleven a cabo investigaciones sobre un crimen que ocurre a la vista de todo el mundo, haciendo énfasis en que “el criminal no se esconde, al revés, bien que se muestra y se presume de lo que ya hizo. Dice que está bien su crimen de que mató, destruyó y robó para darse a conocer (…) se viste como es bueno, como que acaso está pasando nada y sólo está así nomás”.

El criminal, nos cuenta, se maneja con el arma de la propiedad privada de los medios de producción, que todo lo convierte en mercancía: el agua, la tierra, el aire, el sol, los árboles, los animales… “hasta la gente, las mujeres, las criaturas, los hombres, la dignidad, y lo que no, pues no sirve, porque no puede comprarse ni venderse”. Y la escena del crimen “es de por sí todo el mundo”. Sin embargo, esa forma criminal es tan civilizada que a las mismas víctimas se les torna como culpables: por su género, por su color de piel y por indígenas; porque las mujeres “quieren automandarse” y los pueblos indígenas que defienden sus territorios son considerados como victimarios en un sistema (capitalista) que se plantea como panacea del mismo mal que provoca.

En síntesis, Hablar colores es un texto que nos enseña que la investigación es la vía para desenredar la realidad: “tenemos que conocer el crimen que se está cometiendo y poder así evitar que se cometa el otro crimen: el mayor y más grande crimen en la historia de la humanidad”.

LUZ-GALEANO-Hablar colores

Para las y los científicos, el autor tiene también un mensaje. En sus páginas, realiza una crítica abierta a las ciencias que, aunque son requeridas para el entendimiento, se ciñen a un rigor que las ha limitado en la generación de alternativas de solución ante la problemática actual y que, además, parecen concentrar sus esfuerzos en la elaboración de publicaciones que poco o nada dicen a la mayoría. En cambio, las artes “pueden imaginar no sólo otras realidades, sino también maravillar con las formas, sonidos y colores en los que plasman esa imaginación”.

Ilustrado por Andrea (así es nombrada en la portada), Hablar colores plantea de manera abierta y contundente que la utilización de un nuevo lenguaje, uno en el que los gestos, las inflexiones y el contexto, permiten la comunicación con el uso de los colores. Al respecto, prefiero dejar a las y los lectores la tarea de indagar por sí mismos.

Recomiendo la lectura de Hablar colores en los términos que Catherine Walsh propone: reconociendo que los saberes se derivan y producen desde lugares y  racionalidades sociales y culturales distintas, siendo así que el conocimiento científico hegemónico (que parte del logocentrismo occidental) no es universal, ni neutral, ni es la única racionalidad capaz de ordenar el mundo[1]. A ese entendimiento nos invita el  texto introductorio (escrito por el SCI Marcos en abril de 2003), que nos convoca a observar más allá de lo obvio: no todas las paredes son verticales, en donde hay un lado y otro lado desde los cuales se pueden mirar las cosas, sino que las hay horizontales, donde hay un arriba y un abajo “y los que están abajo se inconforman, murmuran, conspiran”. La rebeldía, nos dice, “no pretende asomarse al otro lado, ni mucho menos pasar allá, sino lo que quiere es debilitar el muro de tal forma que acabe por desmoronarse, y, así, no haya ni uno ni otro lado, ni un arriba ni un abajo”. “Y ya que estamos hablando de muros”, continúa, “un muro sin graffiti es como un mundo sin rebeldes, es decir, no vale la pena”. Asumamos que el silencio y la sumisión contribuyen a convertir las paredes en paredones.

Más que insensibilidad, ignorar el murmullo de los otros es muestra de insensatez. Miremos, escuchemos y leamos con atención lo que las voces rebeldes nos dicen. Aprendamos e investiguemos; no estamos condenados, otro mundo es posible: un mundo donde quepan muchos mundos.

20 de agosto de 2018

 

 

[1] Walsh, Catherine, Estudios (inter)culturales en clave de-colonial. Tabula Rasa [en línea] 2010, (Enero-Junio). Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=39617422012> ISSN 1794-2489

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