Ciencia bajo protesta: la lucha de los y las científicas jóvenes / Por Libertad Chavez-Rodriguez

Tras una protesta nacional de trabajadores y trabajadoras del Programa Cátedras CONACYT exigiendo respeto a sus derechos y certidumbre laboral al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología realizada el 30 de septiembre, científicos/as dentro y fuera del programa continuamos haciendo #CienciaBajoProtesta. Queremos expresar el rechazo a la precarización del trabajo científico y la falta de oportunidades para egresados y egresadas de posgrado en nuestro país.

Lo anterior tras el carpetazo que dio la Junta de Conciliación y Arbitraje de la Secretaría del Trabajo al expediente con la petición de los y las trabajadoras de Cátedras, organizados legítimamente en torno al Sindicato Independiente de Trabajadoras y Trabajadores de Investigación de Cátedras CONACyT (SIINTRACATEDRAS), de iniciar el proceso de negociación del Contrato Colectivo de Trabajo.

Unos días antes, el 23 de septiembre, el CONACYT decidió cambiar el nombre del Programa de Cátedras a Programa de Investigadores e Investigadoras por México, a la vez que lanzó una nueva convocatoria con dos modalidades de contratación: una para centros públicos de investigación (CPIs) e instituciones de educación superior, y otra para dependencias y entidades de la administración pública federal. Además, desde el 22 de junio los catedráticos/as (ahora investigadores/as por México) están sujetos a nueva normativa que, según el análisis detallado del SIINTRACATEDRAS, “recrudece la exigencia y las condiciones estructurales de incertidumbre, burocratización del quehacer científico e incluso agrega a nuestras obligaciones la búsqueda de un empleo en nuestras instituciones receptoras u otras” [1]

A ello se suma un nuevo código de conducta en el que, como empleados del CONACYT, se les solicita a los y las investigadoras no criticar las políticas de la institución, no dar entrevistas a medios sin previa autorización y “ser prudentes” al emitir opiniones en redes sociales[2].

El Programa de Cátedras para jóvenes investigadores e investigadoras, era prácticamente la única opción para incorporarse al sistema nacional de ciencia y tecnología cuando regresé de estudiar doctorado en el extranjero en 2014, para lo que fui becada por el propio CONACYT. Sin éxito había tocado varias puertas solicitando trabajo, visitado los grupos de investigación con los que había conservado vínculos más o menos estrechos, incluyendo mi universidad pública de origen.

Era la primera vez en la historia del CONACYT que se daba una contratación directa de personal académico, que era a su vez comisionado en diversas instituciones de educación superior como universidades y CPIs para realizar funciones de investigación científica y docencia en educación superior y posgrado. Los requisitos para ingresar al Programa de Cátedras eran altos (doctorado como grado mínimo, experiencia en investigación, publicaciones, propuestas para resolver problemas nacionales), pero no tanto como los lineamientos para permanecer en los puestos de Cátedras: ingresar al SNI (Sistema Nacional de Investigadores) en los primeros dos años y estar sujeto a evaluaciones anuales y trianuales por parte de la institución receptora como del propio CONACYT. 

No obstante, permanecí durante más de 6 años en el programa de Cátedras, comisionada al CPI CIESAS, hasta que obtuve una plaza a través de un concurso público de oposición en el mismo centro. El Programa de cátedras ha representado una oportunidad laboral para acceder al ámbito de la docencia, la investigación científica y la vinculación académica, también para evitar el sub-empleo o bien la búsqueda de empleo fuera del país. No obstante, la incertidumbre por la evaluación institucional rígida y constante, y por la falta de perspectivas de obtener una plaza a mediano y largo plazo, han sido preocupantes y han minado la confianza propia y de mis colegas del programa de ser o llegar a ser parte del sistema científico mexicano. Desde el inicio del programa en 2014 hubo quejas y demandas contra CONACYT e incluso contra instituciones receptoras por irregularidades en los procesos de evaluación de los y las catedráticas; muchas de ellas culminaron en despido o renuncia, en la mayoría de los casos de mujeres[3]

En ello cobra suma importancia el llamado enlace institucional entre la institución receptora y el CONACYT, ya que, en la gran mayoría de las contrataciones de Cátedras, únicamente de su criterio expresado en un documento llamado “opinión institucional” depende la evaluación, calificación y por tanto permanencia de el/la catedrático/a en su puesto de trabajo. Tal renovación del contrato de Cátedras, sin posibilidad de acceder a una basificación o contratación permanente, también está sujeta a varias condiciones, entre ellas: el presupuesto federal para el rubro, lo que se pondera año con año; el ingreso en máximo 2 años al SNI y la permanencia en el sistema, es decir, la plaza está condicionada a pertenecer al SNI, de lo contrario el despido es irrevocable.

Los proyectos están sujetos a un máximo de 10 años de duración, es decir hasta 2024 y después de esa fecha no existe certidumbre de lo que ocurrirá con el programa de Cátedras y las y los que entraron al inicio del mismo tendrán entre 48 y 52 años. Esto se traduce en gran inseguridad en términos profesionales y para las propias instituciones científicas y de educación superior.

En términos subjetivos, existe una desvalorización cualitativa de las actividades científicas de las Cátedras CONACYT:

  1. Al depender de otro investigador que evalúe el desempeño, como si las evaluaciones del SNI y las internas de las instituciones no fueran suficientes; es decir, hay que dar cuenta a un jefe de proyecto, más allá de los directivos correspondientes, lo cual ubica de facto a las Cátedras en una posición subordinada.
  2. Al no tener acceso a una evaluación de pares, tales como comisiones dictaminadoras o comités colegiados (solo una minoría de catedráticos son evaluados mediante tales modalidades).
  3. Al ver limitada la actividad de investigación científica al tema del proyecto definido originalmente, con pocas posibilidades de re-direccionar los intereses científicos, por ejemplo, ante condiciones sociales cambiantes como la pandemia por COVID u otras necesidades de investigación a partir de su experiencia profesional. 
  4. Lo mismo sucede con el acceso a financiamiento público de los proyectos de catedráticos/as CONACYT, que ha sido probadamente menor que el promedio de los profesores-investigadores de planta en las instituciones. También se ha reportado falta de acceso a los sistemas de estímulos de docencia, por publicaciones y por diversas actividades que existen en las instituciones de comisión.
  5. Y, aunque no fue mi caso, se han reportado irregularidades y discriminación de catedráticos CONACYT en cuanto a la posibilidad de dar clases en las instituciones, de dirigir tesis, de acceso a laboratorios y a materiales de laboratorio, didácticos y de oficina.

Bajo estas condiciones al interior del programa de Cátedras y ante la escasez de otras oportunidades laborales, el panorama para jóvenes científicos y científicas resulta desolador. Todo ello en un marco de crisis en la comunidad científica mexicana y sus instituciones. Más allá de esta administración, no existe un plan para alrededor de 1500 Catedráticas/os en todo el país y mucho menos para los miles de maestros, maestras, doctores y doctoras desempleados o actualmente egresando de nuestros posgrados. Con independencia de quien ocupe la dirección del Consejo, de la política científica que se quiera llevar a cabo o incluso del tipo de ciencia que haya detrás de esa política, lo cierto es que no existe un plan que favorezca a las nuevas generaciones de jóvenes investigadoras/es con oportunidades laborales dignas y, con ello, flaco favor se hace al desarrollo científico del país.

12 de octubre de 2021


[1] SIINTRACATEDRAS (2021). Comunicado de prensa No. 13: Las Cátedras Conacyt hacemos #CienciaBajoProtesta.

[2] Lino, Manuel (2021). “Conacyt intenta aplicar mordaza a catedráticos“. Eje Central, 4 de octubre.

[3] SIINTRACATEDRAS (2021). Comunicado Público No.7: CONACyT mantiene su política de despidos en contra de investigadores de Cátedras.

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