¿Por qué se rechaza a los Distritos Urbanos?: Comentarios y experiencias tras el cierre de la “Consulta Pública”/ Por Arnoldo Diaz

Nos sumamos solidariamente con las y los habitantes de las colonias que hoy están siendo  afectadas por la imposición de los Distritos urbanos en Monterrey. El texto de Arnoldo, escrito luego de presenciar la “Consulta pública” este 5 de julio, está siendo publicado por vecinos organizados defendiendo su derecho a habitar: la  Junta de Vecinos en Resistencia Independencia, Tanques y América 2 en Del Mero San Luisito y el Frente en Defensa del Patrimonio Ciudadano (FREDEPAC); y por los colectivos Av. Aztlán, Voces de la Ciudad, Antihistoria y El Rebozo Palapa Editorial.

Desde la década que dejamos atrás sabíamos que una transformación de la ciudad de Monterrey se venía encima. Con la crisis económica que el Covid-19 intensificó, las inmobiliarias y el gobierno buscan más y más grandes proyectos de desarrollo urbano. Entonces es un buen momento para usted, quien lee este texto, empiece a voltear a ver a su cuadra y se cuestione ¿Qué tan cerca están estos procesos? también ¿Qué prácticas realizamos que benefician este proceso? y ¿Cómo puedo contribuir a esta lucha? Pero para responder estas preguntas hay que poner algunas cosas en perspectiva.

Como se anunció desde el fb de Del Mero San Luisito hace unos días, hoy -5 de julio- se dio por concluidas las “Consultas Populares” sobre los Distritos Urbanos en la ciudad de Monterrey por parte del INPLAN-Monterrey. Se presentaron los proyectos para el Distrito TEC, el Distrito Monterrey Norte, Distrito Médico Gonzalitos y el Distrito Campana Altamira.

La dichosa consulta se llevó a cabo en dos periodos debido a la coyuntura electoral. A diferencia de consultas pasadas, se mencionó que ahora las autoridades fueron a las colonias a platicar con vecinas y vecinos de las colonias afectadas para conocer su opinión, que según ellos se inclinan a favor del Distrito. Pero las vecinas del Comité Ecológico Pro-Bienestar y Vecinos del Fracc. Bernardo Reyes demostraron que dicha consulta no refleja la realidad y presentaron una enorme cantidad de firmas de personas inconformes.

En la sesión no se presentaron detalles de los Distritos, solo algunas cuestiones técnicas sobre el proceso de “consulta”. Las autoridades reiteraron una y otra vez que con el cierre de la Consulta ahora se abre un periodo de análisis de 30 días en el que se evaluará si los proyectos se modifican o no. Pero cuando se les cuestionó qué pasaría si después de ese lapso de tiempo sigue habiendo inconformidad por parte de las y los habitantes, las autoridades no supieron responder, es decir, no les importa.

¿Qué reclaman las y los vecinos? Existen algunos problemas básicos de cualquier colonia considerada popular: inseguridad, falta de luminarias, acumulación de basura en las calles, problemas que el gobierno no hace nada por mejorar, en cambio presenta este tipo de proyectos donde no se resuelven los problemas, sino que los disfrazan o peor, culpan a quienes viven ahí de ser la causa del problema justificando así el desplazamiento que traerán los Distritos.

Vecinas del Frente en Defensa del Patrimonio Ciudadano (Fredepac) han resistido desde hace varios años al avance del Distrito Tec, siempre se les ha hecho menos pues sus quejas son principalmente viales, lo que choca con la supuesta movilidad sustentable que pregona el Tec y la escena progresista de la ciudad. Pero conforme avanza el proceso los problemas se agravan, las vecinas hablan de la falta de servicios, principalmente el servicio del agua, ya sea corte total o parcial, las viviendas no reciben la cantidad de agua necesaria, mientras que los grandes edificios nunca faltan del vital líquido. Un ejemplo pequeño, pero muy claro de quienes son los vecinos ideales para el Distrito Tec y quienes pueden ser simplemente ignorados o desechados.

Son también las vecinas del Fracc. Bernardo Reyes las que mencionan un montón de conflictos que si bien ya existían antes de este proyecto -el Comité cuenta con aproximadamente 30 años de lucha- el Distrito no plantea soluciones reales. La mayoría fueron ocasionados por la empresa Celulosa y Derivados (Cydsa) que durante años contaminaron el aire y la tierra en la colonia. Quienes habitan ahí han identificado las malas prácticas de la empresa como la causante de enfermedades respiratorias y destrucción del subsuelo, creando cuevas que vuelven cada vez más complejo el circular por la colonia.

¿Respuestas por parte del gobierno? Ninguna, los grupos mencionados y cualquier grupo vecinal coincide en que el gobierno solo les ha estado dando largas, que bloquean sus procesos legales y en general les ignoran. Habitantes del Barrio Antiguo que se encontraban en la sesión brindaron su experiencia al respecto, mencionaron que las juntas o asambleas vecinales creadas o registradas por gobierno NO sirven, pues las autoridades las cooptan o simplemente los abandonan al no poder llegar a un acuerdo.

Por más que escuchemos el discurso del derecho a la ciudad o los planes para “salvar ecológicamente” a la ciudad queda bien en claro de que en Monterrey no existe tal cosa. El derecho a la ciudad no significa únicamente el existir en este espacio y dejarnos llevar por los tractores de SU “progreso”. El derecho a la ciudad implica nuestro derecho a transformar o conservar el espacio en el que habitamos, aunque esto le pese a las desarrolladoras, a sus políticos títeres o a los arquitectos sin capacidad de crítica. Nuestro derecho a vivir está por encima de sus intereses financieros y como dicen las vecinas de Bernardo Reyes: Nuestros derechos no pueden ser objeto de consulta pública.

Afortunadamente la historia nos brinda los ejemplos que necesitamos, no para copiar, sino para tener bien en claro de que otra realidad es posible. Existe el ejemplo de la colonia Independencia en el presente, o de la colonia Tierra y Libertad en el pasado; sus lecciones son muy importantes y me atreveré a resumirlas: Con la organización vecinal autónoma, a través de todos los medios (legales o no) es posible pausar o cancelar cualquier proyecto invasivo y con esto mismo es posible mejorar nuestra calidad de vida más allá de las condiciones en la que se encuentra.

Nos queda claro que la lucha por la ciudad está iniciando de nuevo. Nuestro estilo de vida, nuestra expectativa de un mejor futuro y nuestras acciones deben irse definiendo. No solo porque haya algunas colonias con problemas, sino porque es este el inicio de una transformación urbana que nos puede dejar fuera de ella, que no solo afecta a lo que prejuiciosamente llamamos barrios bajos o colonias populares, va más allá de eso y nos afectará de manera más directa de lo que pensamos. La tercera reingeniería de la ciudad está aquí, pero también están aquí ya los gérmenes de la resistencia y los ejemplos de lucha, ahora solo queda preguntarse ¿Cómo le vamos a entrar a la bronca?

5 de julio de 2021

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