Miren a las mujeres ponerse de pie / Por José Juan Olvera

Las semanas previas y posteriores a este 8 y 9 de marzo han sido y serán históricas en muchos sentidos. Los llamados a la movilización por parte de diferentes colectivos feministas y mujeres independientes han capturado la atención de la opinión pública por las diferentes y contrastantes reacciones, según distintos públicos y el vertiginoso desarrollo de los acontecimientos. Dentro de este inédito impulso, que posiciona las luchas y demandas de las mujeres y aumenta la legitimación social del feminismo, hay tantos niveles de realidad entrecruzados, que es imposible atrapar y describir la totalidad en juego. Todo pareciera salirse de control o rebasar los límites previstos, como las mismas convocantes de esta iniciativa dicen que ocurrió. Pese a sus limitaciones, improvisaciones o sesgos, debemos reconocer y agradecer la iniciativa, en lo que vale; aprovechar esta coyuntura para reflexionar críticamente sobre lo que ocurre y buscar aprender a escuchar y a mirar diferente.

Dos demandas de los diversos grupos organizadores parecen claras: a) La necesidad de aplicar estrategias efectivas contra la violencia física que asecha la vida de las mujeres, desde diferentes contextos y actores, y que se suman a las violencias consuetudinarias; y, b) La necesidad de aplicar medidas efectivas para impulsar la igualdad de género en los ambientes familiares, laborales, educativos, artísticos, entre otros. Las demandas no son nuevas como tampoco las movilizaciones a su favor, aunque quizás sí lo sean las condiciones en las que se realiza la convocatoria a nivel mundial y particularmente en México. Por un lado, está el incremento de las cifras de ataques y asesinatos contra mujeres y la reacción ineficaz, insuficiente o indolente por parte de diferentes entidades del Estado. Por otro, aparece la reacción de las mujeres para auto preservarse; la movilización desde muchos ámbitos para visibilizar su situación y compartir un conjunto de ideas, de manera destacada desde las redes sociales, en un escenario donde muchos hombres y mujeres sólo observamos y decimos o hacemos cosas que sentimos políticamente correctas.

A reserva de lo que suceda en los días y semanas siguientes, observo a mi alrededor pequeños cambios que comienzan a ocurrir en el nivel personal, grupal, comunitario o gubernamental. Lo anterior es bueno, aunque habrá que dudar de su permanencia y profundidad. Así, los esfuerzos de las colectivas, como gustan llamarse, han presionado para generar o acelerar el Plan para la Protección de Niñas y Mujeres en México, anunciado el viernes 21 de febrero, por la Secretaría de Gobernación, Olga Sánchez Cordero (1); o el programa en un sentido similar presentado por el rector de la UNAM, hace una semana (2). Aun así, hay que reconocer que la incorporación de las diferentes demandas de atención e igualdad para las mujeres como política de Estado, ha sido y será una lucha larga, que no sólo requiere de buena voluntad y diálogo entre los actores políticos, sino de muchos otros factores y coyunturas. Por lo pronto han conseguido construir un espacio político de movilización y convocatoria independiente y, aunque habrá que ver qué sucede en su interior a futuro, para mí es ya un logro relevante, pues este espacio será siempre un arma de cara a las distintas instituciones con las cuales se dialoga.

 

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Zócalo de la Ciudad de México. Pintas de mujeres asesinadas, durante la marcha del 8-03-2020. Foto tomada de Twitter @pumita05/ La Jornada

Escuchar para mirar diferente

Todos podemos ser padres, hermanos o amigos de mujeres en peligro, pero ponernos en su lugar de mujeres y aprender a escuchar y mirar diferente, nos es útil para entender los distintos panoramas en los cuales desarrollamos unos y otros nuestras vidas. En muchos casos son panoramas dolorosos y trágicos para las mujeres; en otros, riesgosos y pesimistas, pero en otros también, positivos, optimistas y empoderantes. ¿Cómo llegamos hombres y mujeres, insertos en sistemas de dominación, hasta este punto? Deberíamos ser capaces de escuchar para interrogarnos e interrogar, para debatir y proponer en estos momentos lamentables, pero también históricos. ¿Qué hay detrás de las reacciones de silencio, sospecha o crítica de hombres y mujeres, grupos e instituciones?, ¿por qué los hombres no son convocados?, ¿por qué es bueno profundizar sobre el hecho de que no hay un sólo movimiento feminista, sino diversos, con distintos proyectos y acentos diferenciados en sus principales demandas, métodos de acción, organización y toma de decisiones? Escuchar nos ayuda a ubicar estas demandas en el contexto de otras formas colectivas de lucha contra la desigualdad y la explotación. También nos permite a ubicar estas demandas frente a nuestras necesidades como género. Una de ellas, quizá la principal, es la educación. Sea emocional, corporal o escolarizada es necesario preguntar ¿qué rol hemos tenido hombres y las mujeres dentro del sistema de reproducción sociocultural que hoy vivimos?, ¿cómo queremos los hombres y mujeres ser educados en el futuro?

Por otro lado, escuchar nos hará entender que este movimiento se halla inserto, como dice Virgilia Guzmán (2020), en distintas dinámicas de comunicación y organización; las dinámicas globales, por ejemplo, y no responde exclusivamente a la coyuntura nacional, por lo que la sospecha del presidente Andrés Manuel López Obrador, sobre la utilización política de este descontento organizado, da cuenta más bien de una miopía. Del mismo modo, conocer que la vocera de la organización feminista convocante está comprometida con una facción política, no hace mella sobre la validez de las demandas y ni sobre el ejercicio de poder que están realizando muchas mujeres. Sin embargo, datos como estos también nos abren perspectivas sobre las lógicas de poder político desde la coyuntura política nacional, que no parecen sopesarse debidamente desde las organizadoras, pues los movimientos no nacen en el vacío político. Al lado de las condiciones de sometimiento y amenaza mortal para las mujeres, hay un conjunto de grupos e instituciones nacionales desplazadas temporalmente del poder, que trabajan día con día para regresar a él, aprovechando el contexto de libertades que el actual gobierno se empeña en respetar. Por tanto, siempre es sano dudar de lo que uno ve. En la mayoría de las expresiones que he leído, por ejemplo, se pone el acento en la ineficiencia, indolencia de las instituciones del Estado, pero no se resalta el papel de otras distintas instituciones, como las iglesias o el sistema financiero mundial y las corporaciones multinacionales en la construcción y reproducción de la cultura patriarcal que se quiere derribar, sino sólo se critica que éstas se quieran aprovechar o montarse en el movimiento. ¿Qué podemos aprender de las experiencias de la Primavera Árabe y de los últimos procesos latinoamericanos en Brasil y Bolivia, considerando que nuestra sociedad es, en esencia, conservadora?

El futuro como promesa y compromiso

Como he leído de varias mujeres y hombres, el futuro plantea grandes interrogantes y compromisos de este movimiento. Se prevé se sigan detonando cambios (no es el primer ejercicio; no será el último), desde lo cultural hasta lo político. Este último reto es muy relevante, pues todo cambio social, para perdurar, debe tener una impronta político-administrativa que convierta en normas jurídicas, reconocidas socialmente, aquellas transformaciones que se deseen en las diversas áreas de la vida y que se vayan convirtiendo en valores introyectados por la rutina de las personas.

Mto Revolución

8M en el Monumento a la Revolución de la Ciudad de México. Imagen tomada de Internet

En su libro sobre dinámicas territoriales y ciudadanía de las mujeres en los ámbitos municipales latinoamericanos, Ana Laura Rodríguez Gustá (2020: 20) recupera trabajos sobre tres dimensiones clave: El reconocimiento de “la movilización de mujeres de sectores populares y su relación con la ayuda social; la institucionalización de género y las políticas públicas de igualdad, y la representación de las mujeres en la política local”. ¿Cómo aterrizar estos esfuerzos de generización del Estado para el caso mexicano y articularlos en los otros niveles, estatal y federal? ¿Cuál es la capacidad de interlocución entre los diferentes sectores de este movimiento de cara a estos esfuerzos? Aquí, por cierto, no habría que esperar la manera en que se indique cómo los hombres se incorporarán, sólo hay que incorporarse, dejando atrás nuestras propias reticencias y otras que no quieren vernos en tales esfuerzos.

Finalmente, refrendo el derecho que cada hombre y mujer tiene de sumarse o no a las actividades programadas y, en cada una de ellas, hacerlo de la manera que considere conveniente. En lo particular, mañana asistiré a trabajar, apoyaré en la resolución de contingencias generadas por su ausencia y reflexionaré con mis colegas sobre cuestiones como las anteriores.

Monterrey, Nuevo León, 8/03/2020.

REFERENCIAS

Guzmán, Virginia. Prólogo, en Ana Laura Rodríguez (Editora). Marchas y contramarchas en las políticas locales de género. Dinámicas territoriales y ciudadanía de las mujeres en América Latina. Buenos Aires. CLACSO. Consultado el 26-02-2020 de http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/gt/20200227055551/Marchas-y-Contramarchas.pdf

Martínez, Fabiola, 21-02-2020, “Hemos llegado tarde para erradicar la violencia de género: Segob”, en La Jornada. Consultado el 28-02-2020 de https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/02/21/hemos-llegado-tarde-para-erradicar-la-violencia-de-genero-segob-5030.html?fbclid=IwAR3JLmsLaELE7Is4GUIMRpuRKhumE2HT-ru077JA35ehRQS9B0RkH6JotcM .

Rodríguez, Ana Laura (2020). Marchas y contramarchas en las políticas locales de género. Dinámicas territoriales y ciudadanía de las mujeres en América Latina. Buenos Aires. CLACSO. Consultado el 26-02-2020 de http://biblioteca.clacso.edu.ar/clacso/gt/20200227055551/Marchas-y-Contramarchas.pdf

Sánchez, Arturo, 28-02-2020, “Anuncia Graue apertura de Coordinación de Igualdad de Género en UNAM”, en La Jornada, consultado el 02-03-2020, de https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/02/28/protestas-de-universitarias-apresuran-trasformacion-de-unam-graue-3722.html

Ilustración de portada: Movilización en la Macroplaza de Monterrey. Imagen tomada de Internet

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