Daniel Sifuentes Espinosa. El Cronista de la Colonia Independencia (1956-2018) / Meynardo Vázquez

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Como muchas familias, la de Daniel Sifuentes Espinosa llegó a esta ciudad de Monterrey atraída por la necesidad de trabajo, venían de Villa de la Paz, San Luis Potosí. El esplendor económico de la región del altiplano potosino en la época virreinal se puede observar hoy día, pueblos con casonas amplias, templos y parroquias bien labradas, algunas conservan en su interior algún retablo con tendencia barroca, laminado en oro. Múltiples ruinas en este altiplano, son constancia de aquellos años de esplendor.

Real de Catorce, Charcas, Guadalcazar tuvieron  el mismo destino que otros pueblos mineros del México virreinal, la sobreexplotación fue agotando los yacimientos de metales preciosos y las minas cerraron, sus habitantes dejaron de ser mineros y para sobrevivir se transformaron en campesinos, dedicados  a la agricultura de subsistencia y al pastoreo de ganado. Muchos habitantes de Villa de la Paz y de los pueblos arriba señalados, obligados por las reiteradas sequías de la primera mitad del siglo XX, tuvieron que emigrar y siguieron la ruta que otros familiares y vecinos ya habían tomado. Así definieron como destino la industriosa ciudad de Monterrey, donde al llegar a ésta, se volverían a transformar, ahora de campesinos a obreros asalariados.

En una de tantas oleadas, principiando los años cincuenta del pasado siglo, llegaría la familia Sifuentes Espinosa a establecerse entonces en lo más alto de la Colonia Independencia, hacia arriba del cerro de la loma larga, donde a la calle Querétaro se le atraviesa la de Lago de Pátzcuaro y a unos metros al oriente, se encuentra  la privada Querétaro. Allí nacería en febrero de 1956, Daniel Sifuentes, ocupando el sexto lugar de siete hermanos.

Daniel recorrió en todas direcciones la Independencia mientras su vida transcurría. Testimonio de su cariño por este barrio es su Crónica de la colonia Independencia,  escrito con el que obtuvo el primer lugar del certamen titulado Historias de Nuestros Barrios. Nuevo León 1992. Convocado por el gobierno de estado a través de la Secretaría de Desarrollo Social.

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Plaza de la Colonia Independencia que desapareció al construirse la actual basílica de Guadalupe

Al referir los orígenes de la Independencia menciona el cronista el famoso Repueble del Sur, llamado así porque fijaba los linderos con el contorno del primer cuadro del Monterrey de mediados del siglo XIX. Allí, con la bonanza industrial que experimentó la ciudad y la atracción de miles de brazos que con las oleadas migratorias llegaron a incorporase como trabajadores, muchos se instalaron con sus familias, eran áreas despobladas y era fines del siglo XIX. El repueble del sur abarcaba toda la falda del cerro de la Loma Larga y un gran tramo de la zona vecina al río Santa Catarina.

Sin embargo -dice el cronista- el acontecimiento que modificó sustancialmente el entorno social y poblacional de la zona agreste del repueble del sur, fue la construcción del Palacio de Gobierno, el entonces gobernador Bernardo Reyes prefirió para su edificación la cantera rosa y gris perla, a los sillares de la región. Y dicha cantera se tuvo que traer desde la ciudad de San Luis Potosí y como en la ciudad de Monterrey no existían artesanos especializados para cincelar la roca, se tuvieron que contratar trabajadores potosinos que llegarían para quedarse, un gran contingente prefirió la parte sur del río Santa Catarina. Así se pobló el Barrio de San Luisito.

El mote de San Luisito proviene por el origen de sus moradores. Tanta fue la importancia de esta nueva colonización, que del total de las personas nacidas en otros estados de la república que vivían en 1895, el estado que más había aportado era San Luis Potosí, de donde procedían 8,734 habitantes, precisamente el contingente que poblara y diera nombre al barrio de San Luisito. Para el año de 1900 el número aumentó a 11, 523 personas. Este proceso de integración poblacional tiene su versión pintoresca en la formación de barrios, que constituyen una reafirmación de la identidad ante un entorno hostil o por lo menos indiferente.

 El barrio de San Luisito se sumó a la larga lista de barrios existentes en la ciudad como los de La Purísima, Las Quintas, del 5 de Mayo, del Roble, de las Tenerías, del Canalón, que ya tenían su propia historia y por ende ya existía un proceso de diferenciación.

Muy pronto el barrio de San Luisito estableció una competencia con las demás comunidades citadinas,  “competencia que muchas veces degeneró en rivalidad y aún en tragedia” con los barrios de la Cuesta Blanca –hoy Colonia Nuevo Repueblo- y de Matehualita, llamado después El Nacional. Estas rivalidades entre barrios prefiguran desde entonces, la impresión agresiva que por muchos años y hasta la fecha tendrá la colonia Independencia para la gente que vive fuera de sus límites.

En su Crónica de la Colonia Independencia, Daniel Sifuentes pasa revista al Santuario de Guadalupe, el Puente de San Luisito, Personaje e instituciones, Tradiciones y costumbres, y una introducción a la nueva música.

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Al fondo la Secundaria No. 2 “Jesús M. Montemayor”, hoy en riesgo de destrucción por el proyecto de interconexión San Pedro-Monterrey

Una faceta más de Sifuentes Espinosa fue la de promotor de la cultura popular. En la década de los noventa instaló en la colonia Independencia el primer  Museo Comunitario dedicado a mostrar la diversidad de expresiones culturales de sus habitantes, danza, música, oficios y  artesanías. Charlas y conferencias donde participaron familiares de los viejos fundadores de la colonia, exposiciones memorables con imágenes fotográficas que los propios vecinos temporalmente aportaban. La prensa de la época dio cobertura informativa a los eventos allí organizados.

Iniciando los noventa Daniel Sifuentes colaboró con Miguel y Cirilo Luna, mejor conocidos en el ámbito de la música regional como El Palomo y El Gorrión, visitando las más remotas radiodifusoras regionales de Guanajuato y Michoacán, llevando su maleta llena de discos sencillos de acetato, distribuyéndolos y promoviendo al dueto norteño, gracias a esa actividad, las interpretaciones más recientes del Palomo y El Gorrión se volvieron a escuchar por aquellos lares y no pasó mucho tiempo para que las contrataciones y presentaciones del dueto orgullo de la Chona Nuevo León estuviera amenizando jaripeos en Huetamo, en Tierra Caliente de Michoacán. Después de los periplos de promoción musical que duraban algunas semanas, Daniel nos llenaba de los pormenores de sus viajes, pocos estoy cierto, conocieron esta faceta de Daniel.

Su actividad más conocida fue la de historiador y como tal publicó varias obras de historia regional. En el diccionario Escritores de Nuevo León, de Israel Cavazos Garza, en la página 334 se lee: Sifuentes Espinosa, Daniel (1956). Nació en Monterrey el 7 de febrero de 1956. Licenciado en Filosofía y en Historia por la UANL. Estudió también Metodología de la Ciencia. Trabajó en el Archivo General del Estado de Nuevo León. Profesor auxiliar en el ITESM. Investigador del CIHR, de la UANL. Miembro fundador de la Asociación de Historiadores Profesionales.

Como bien dijo Humberto Salazar el día de su muerte en octubre pasado, Daniel era un adelantado y hasta en el último paso se nos adelantó. En el aniversario de su natalicio, vive en nuestra memoria.

4 de marzo de 2019

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